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Miquel Aldana su receta y el vino Aires de Garbet 2014 de Perelada

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COCO VAIL BEER HALL: TABERNAS CERVECERAS Y OTRAS HISTORIAS [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

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Me habían hablado de este lugar hacía unas semanas, pero últimamente resulta imposible estar al día en todas las novedades gastronómicas de Barcelona a menos que se tenga el don de la ubicuidad. Por fin, llegamos a las manos  ( un buen apretón basta) Andrés Carrasco y yo. Este joven emprendedor, gerente y alma mater del local me explica en qué consiste este macroespacio cervecero que acaban de abrir en plena calle Aragón, entre Paseo de Gracia y Pau Claris.


El local es enorme, largo, tenue de luz, y parece una película del Londres del XIX, aunque Andrés me corrige y me indica dónde y cuándo debo situarme. “Estamos en la Alemania del XVIII-  me explica- , en unos antros ( entonces eran las cosas populares un poco menos pulcras)  donde la gente se reunía en sitios parecidos  a este. Existían, como aquí,  largas mesas de madera, comunales, con bancos robustos, donde se comía codo con codo con quien fuera y se bebía mucha cerveza al modo alemán, es decir, buena y en abundancia” Sobre la oferta gastronómica  en la Alemania del XVIII no sé demasiado- pienso, mientras escucho-, pero imagino mucho pan de centeno, arenques, encurtidos, cerdo salado y  embutido en tripas diversas y alguna que  otra “exquisitez”  a base de col fermentada.  Este es el punto de partida histórico por el que empieza nuestra conversación y una comida informal y compartida para darme a conocer su nuevo Coco Vail Beer Hall.
Pero la cosa no queda aquí. En realidad, la vieja fórmula alemana que ahora se aplica a este nuevo concepto gastronómico en Barcelona pasa por el tamiz americano, que es donde él y su socio, Toni García,  han pasado estos últimos nueve años.  Más o menos como la introducción  de las hamburguesas en las dietas occidentales, cuyo origen sitúan algunos en los puertos de Hamburgo y su éxito, obviamente,  en la América del XVIII y el XIX, destino comercial de esos europeos de entonces. Lo que sucedió luego, cuando a alguien se le ocurrió meterla entre dos panes y venderla en restaurantes de carretera, ya nos la sabemos todos.


En Coco Vail Beer hall hay, pues, mucha hamburguesa, de wagyu, con patatas fritas clásicas o de boniato, más dulzonas. Y también mucha cerveza de pequeños productores que la hacen artesanalmente con las que uno puede darse el gusto del “maridaje” cervecero y estar a la altura en las conversaciones sobre este furor del lúpulo y la malta que nos invade.  Diría que hay más de 20 variedades, puesto que yo probé la número 19, bastante tostada y de regusto especiado, y aún quedaban muchas más.  Pero también hay otras opciones  para picotear, cenar como un bávaro, o, simplemente, comer a la catalana, es decir, con menú apañadito al mediodía por 14’90.


En la carta se me indicó la existencia de un ceviche que no estaba nada mal, puesto que el chef de cocina que actualmente lleva las riendas es peruano y ha pasado por Astrid y Gastón, Ceviche 103 y algunos fogones más. Echando una ojeada a la carta, veo muchos chiles, choclos, cilantros y chipotles,  pequeños detalles que le delatan. Me sugirieron también las alitas con distintas salsas- una docena de variedades de alitas- y las bravas o  los tacos. Pero yo me quedé con la fórmula básica que es un ceviche fresco de entrante, hamburguesa con patatas y boniatos y una cerveza bien tirada. Los postres los dejo para días menos ajetreados, aunque me aconsejaron una especie de macrocookie  caliente, con trocitos de chocolate, en sartén  y con helado por encima. Bárbaro!


El local es muy, muy amplio, así que es el lugar ideal para empezar un viernes noche con muchos colegas cerveceros y de buen comer. Tiene ese aire industrial tan de moda, música omnipresente, suelos de madera mezclado con baldosas blancas y negras, zócalos de azulejo, lavabos con picas antiguas, luces de garaje, cuadros y fotos  de estética surfera y vintage, un totum revolutum  bastante conseguido, cálido. En definitiva, un local joven, con gente joven al frente,  abriéndose paso en medio de la maraña de opciones gastronómicas de esta imparable ciudad, con una oferta de precios moderados y un ambiente agradable sin más florituras que las necesarias.

 

Coco Vail Beer Hall.
Aragón 284
Precio a la carta: 20 euros, aprox.
Precio menú mediodía: 14’90.


Por Inés Butrón

Licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"