ACTUALIDAD
QUIEN ES MIQUEL SEN
EDITORIAL
CRÓNICAS
NOTICIAS
LOS TEMAS
ANÁLISIS
RESTAURANTES
REST. BIO/ORGANIC
COMER BIEN DE MENÚ
LUGARES CONCRETOS
BODEGA
PRODUCTOS
RECETAS
RECETAS HEREDADAS
Y ADEMÁS
LINKS DE INTERÉS
ARTÍCULOS EN CATALÁN
CONTACTO
PORTADA






EL TEMALa receta de Almadraba Park maridada con Collection Blanc de Perelada

Miquel Sen en LinkedIn

Siguenos en TwitterFacebook


Share
Menéa esta página

Lugar del mes

LA XARXA: EL SEÑOR VARELA NOS SIENTA EN SU MESA

The 44 Lounge&Restaurant: los cuatro socios de Dios [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

Twitter

Facebook


No hace mucho  que se inauguró en el Raval este local,  un multiespacio  que sustituye al famoso Rita Rouge del  barrio, el más canalla, bullicioso, multiétnico, políglota  y  descarado de la ciudad.  Algo menos hacinado que en tiempos de la ciudad amurallada, en el Raval aún “se come, se reza y se ama”  en plena calle, sin guión.   Todo tiene cabida, también gastronómicamente hablando,  entre las calles del estrecho circuito  arrabalero. Pared con pared,  las terrazas de los hooligans,  las cañas y las bravas  pringosas, el arco iris del feliz mundo  vegetariano,  el  pollo que murió mirando a La Meca, la pseudopaella y lo asiático cocinado por senegaleses sin papeles.
En este microcosmos ha recalado, dónde si no,  el grupo Royal 5. Este grupo inversor indio-americano-dubaití  ha puesto en marcha la apertura de este nuevo espacio, mitad salón, mitad restaurante,  en el que, durante el día se sirven platos de cocina mediterránea y tapas,  mientras que, por la noche, a partir de las 23 horas,  se convierte en un salón de cócteles que reúne hasta 200 personas gracias a fiestas como Fiebre del Viernes noche, donde cada viernes se convocan decenas de personas para disfrutar de la música del Dj oficial. Puro Raval.

 


Charlando con mi interlocutora mientras probaba algunos platillos de toques mediterráneos en el más amplio sentido geográfico del término, me cuenta que este grupo añade a un quinto miembro porque nada se hace en la cultura hindú sin el visto bueno de Dios.  Nosotros, los judeocristianos,  también teníamos un refrán que hacía alusión a la misma idea ( “el hombre propone y Dios dispone”) , pero nosotros hemos perdido la fe y el refranero. Acto seguido,  me enseña las diferentes salas del local que tiene entrada por la calle del Carme y su plaza trasera. En primer lugar un pequeño localito para desayunar- sobrio, sin oferta de brunchs- , un restaurante no muy grande, colorista, dedicado a las tapas, que es lo más demandado por el público paseante de estas calles, y un menú correcto de mediodía servido por un servicio no menos  correcto por menos de 13 euros. Yo escogí un picoteo de hummus con diferentes panes ( el de semillas de hinojo es el más sabroso), croquetas de jamón ibérico, un par de trocitos de bacalao muy crujientes- por efecto del pango- que  se acompañan de salsa tártara y  un par de gambas a la plancham, más  unas brochetas de pollo con espécias como la  cúrcuma y el  comino.  Sin florituras, pero, en este momento,  es lo que busco. Veo alguna ensalada resultona a base de quinoa y aguacate (cómo no!) Me dicen que tienen un coulant y algunas crêpes entre los postres,  pero declino la invitación al azúcar.

 


Al fondo observo un afterwork, muy, muy rojo, a lo Moulin Rouge hollywoodiense,  cerrado a la intempestiva hora de comer, pero me explican que es el local estrella de las tardes noches, me hablan sobre  cosas sobre mixología que desconozco, aunque deduzco que deben ser lo suficientemente atractivos para ese público que busca aunar- que no maridar- comida, música, DJ’s, bebida, ambiente joven, cosmopolita, barcelonés, interiorismo con carisma, etc, etc.  Por otro lado, es un mundo que “los socios de Dios” conocen muy bien, pues dirigen el Tequilla 44 de la calle Escudellers, otro de los territorios preferidos por los inversores de lo gastronómico y el ocio nocturno.
Pero me quedo con dos novedades que mi interlocutora me traduce tras preguntar al socio “number three” sobre lo que esconden las obras que observo al final del local de copas. Es, me dicen, un futuro  restaurante para ciegos y una discoteca donde cada cual oye su propia música con sus propios cascos. Me dicen que en Polonia causa furor....
Lo de la comida sin el sentido de la vista me atrae, es sumamente tentador.  De hecho, se me ocurre  que sería necesaria una legión de críticos gastronómicos ciegos que juzgaran sólo por el sabor. Lo de la discoteca,  en mi caso,  volver a bailar sería cosa de algún milagro del “ quinto socio”.

44 Lounge Restaurant
Carme 33
Barcelona
Precio medio comida: 20 euros.
De 11 a 3 de la madrugada.

Por Inés Butrón

Licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"