ACTUALIDAD
QUIEN ES MIQUEL SEN
EDITORIAL
NOTICIAS
CRÓNICAS
LOS TEMAS
ANÁLISIS
RESTAURANTES
BUENAS OPCIONES
VINOS Y RESTAURANTES
LUGARES CONCRETOS
BODEGA
PRODUCTOS
RECETAS
RECETAS HEREDADAS
Y ADEMÁS
LINKS DE INTERÉS
ARTÍCULOS EN CATALÁN
CONTACTO
PORTADA









EL TEMAMACARRONES RELLENOS DE CARRILLERAS, LA RECETA DE LA XARXA, Y EL VINO FINCA GARBET DE PERELADA. POR MIQUEL SEN

Miquel Sen en LinkedIn

Siguenos en TwitterFacebook


Share
Menéa esta página

La viña y el cambio climático [ Ir a LOS TEMAS ] [ Volver ]
 

Twitter

Facebook

Hoy son pocos los que dudan que la Tierra está sometida a un proceso de cambio climático debido a la acción del hombre, tal y como puso de manifiesto el grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de las Naciones Unidas en 1990. Bodegas Torres, empresa vitivinícola familiar fundada en 1870, vive con preocupación el aumento de las temperaturas, que afecta de manera directa a la vid.

La “vitis vinífera” es una planta extremadamente sensible a las variaciones térmicas. Así, por ejemplo, el aumento en un grado de la temperatura media anual que ha sufrido el Penedès en los últimos 40 años, ha provocado que la vendimia sea hoy, aproximadamente y según los años, diez días antes que hace dos décadas. Los viticultores se están adaptando y han empezado a cambiar la manera de cultivar los viñedos para retrasar la maduración de la uva.

Según Miguel A. Torres, presidente de Bodegas Torres: “La vid podría soportar uno o dos grados más de aumento de temperatura este siglo, pero si el incremento es de 4 o 5 grados hasta el 2100 como prevén los expertos, las consecuencias serán desastrosas para la viticultura tal como la entendemos hoy. Hasta cambiará el mapa de denominaciones de origen en toda Europa”. I sentencia: “No se dejarán de hacer vinos, pero serán diferentes”.

Ante este panorama poco esperanzador para el sector vinícola, Bodegas Torres trabaja desde hace años con el objetivo de reducir las emisiones de CO2, ya que son los gases de efecto invernadero los responsables del aumento progresivo de los termómetros. Si bien la empresa se ha caracterizado siempre por practicar una viticultura respetuosa con el medioambiente, en 2007 decidió intensificar las actuaciones ambientales y poner en marcha el proyecto “Torres & Earth” con un objetivo muy claro y ambicioso: reducir en un 30% las emisiones de CO2 por botella en 2020 respecto a 2008. Y para hacerlo posible, se decidió destinar una inversión de 10 millones de euros.

Las actuaciones que se han llevado a cabo en Bodegas Torres, no solo en el Penedès sino también en la Rioja y en otras zonas vinícolas, incluyen el uso de energías renovables, la instalación de calderas de biomasa que se alimentan con los restos de poda y forestales, la reducción del peso de las botellas, la puesta en marcha de un tren eléctrico-solar para visitas enoturísticas, o la utilización de vehículos híbridos o eléctricos, entre otras. Medidas orientadas a reducir la huella de carbono y contribuir, de esta manera, a mitigar los efectos del cambio climático. Además, la familia Torres, para adaptarse a las nuevas circunstancias climáticas, ha buscado terrenos a más altitud donde plantar viñedos, como es el caso de Tremp, a 950 metros, o los terrenos que ha adquirido en el Prepirineo a 1.200 metros de altitud donde aún no se pueden plantar cepas pero que en un futuro puede suponer una oportunidad para determinadas variedades.

Para Miguel A. Torres: “Vivimos de la tierra y somos una empresa familiar. Esta combinación nos lleva a preocuparnos por la tierra y sus recursos, no solo los de esta generación, sino también los de las generaciones futuras. Esto inspira todo lo que hacemos y es la razón por la que actuamos de forma sostenible”. Pero, según el presidente de Bodegas Torres, “hace falta que todo el mundo tome conciencia de los efectos devastadores del cambio climático y comenzar a cambiar nuestro estilo de vida como individuos, como sociedad y como sector”.

Por eso, son necesarias iniciativas conjuntas como la que ha impulsado Bodegas Torres, junto a otras bodegas: Wineries for Climate Protection (WCP). Se trata de un proyecto ambicioso que va mucho más allá de la simple sostenibilidad, ya que contempla un compromiso real por parte de las bodegas adheridas para reducir en un 20% como mínimo las emisiones de CO2 por botella para el 2020.

Desde la celebración del primer simposio en junio de 2011 en Barcelona, que contó con la presencia de Ricardo Lagos, enviado especial de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, se ha trabajado para conseguir un protocolo que permita homologar las actuaciones medioambientales de las empresas y realizar una adecuada auditoria en los tres ámbitos del proceso productivo:  el cultivo de la uva,  la elaboración del vino y  la distribución. Se espera que WCP esté operativo a finales de 2014.