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Miquel Aldana su receta y el vino Aires de Garbet 2014 de Perelada

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GIN&TONIC
Por Javier de las Muelas
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Javier de las Muelas: Javier de las Muelas está considerado uno de los más prestigiosos cocktailman al nivel mundial. Se inició en el mundo de la coctelería hace 30 años creando sus Gimlets, lugares de referencia en Barcelona, como otros locales míticos de su propiedad, entre ellos Dry Martini, reconocido internacionalmente como uno de los 10 mejores bares del mundo. Creador de una nueva línea de coctelería, es colaborador del diario La Vanguardia. Desde 2002 aloja en su almacén el restaurante clandestino Speakeasy, un reservado que recoge el espíritu de aquellos locales clandestinos que surgieron en las principales ciudades norteamericanas en los tiempos de la ley seca.



En el Gimlet y Dry Martini lo preparamos en un vaso de cristal alto y ancho diseñado por nosotros homenaje al vaso de sidra; le añadimos siete cubitos de hielo cilíndrico, cristalino, tipo ITV y, servimos una copa de ginebra Bombay Sapphire (6-7 cl), un botellín de Original Indian Tonic Schweppes (20 cl.), un par de rodajas de lima o limón; removiéndolo a continuación ligeramente con una cucharilla de bar. El Gin&Tonic es un cocktail sin trampa, ni cartón.
Deleitémonos con el acompañamiento de clásicos de Rod Stewart o con el álbum For your pleasure de Roxy music

Javier de las Muelas

 AGUA TONICA

En bastantes ocasiones, el ingrediente más importante de un long drink es el refresco que le acompaña, y cuando hablamos de su excelencia el Gin&Tónic, el agua tónica es la causante de la mejor de las combinaciones..
Para conocer los orígenes de esta extraordinaria bebida, tenemos que remontarnos a 1783, año en que Jacob Schweppe, joyero alemán afincado en Ginebra, y gran científico aficionado, crea el primer proceso industrial para producir agua mineral carbonatada, antecesora de la soda que conocemos ahora; colocando la primera piedra de la industria moderna de bebidas refrescantes. Una década más tarde Schweppe abre su primera fábrica  en Inglaterra, donde permanece hasta retirarse en 1798, dejando el negocio abierto a su expansión futura bajo el nombre de J. Schweppe&Co
El primer propósito de estas bebidas en aquella época, no era otro que servir de alternativa a la extendida costumbre de beber agua procedente de los balnearios y que no siempre, dadas las condiciones higiénicas de la época, resultaba tan saludable como afirmaba el saber popular. Por ello, los más afamados médicos fueron los primeros prescriptores de las nuevas aguas embotelladas, que se pusieron de moda rápidamente entre las familias más distinguidas.
El sistema de embotellado también era curioso. Las primeras botellas, de origen incierto, eran de cristal o de loza y tenían una extraña forma ovoide que impedía mantenerlas en pie. Las rudimentarias condiciones de embotellado y conservación de la época (el tapón era un simple corcho) hacían aconsejable mantenerlas tumbadas y, a ser posible, bajo el agua, para que no escapara el carbónico. Las botellas de base plana que conocemos hoy en día no se comercializaron hasta principios del siglo XX. Estas primeras botellas ovoides viajaron desde Inglaterra a todo el mundo y hoy son objeto de deseo para los coleccionistas. Se han encontrado en lugares tan variopintos, como en los restos del Titanic, en antiguos campos de batalla de Crimea, o en selvas tropicales de Sudamérica..
En 1835 aparece el primer refresco carbonatado de limón y hubo que esperar casi cien años más para el de naranja.
Fue en 1870 cuando se crea la tónica Schweppes. Un icono. Esta bebida era heredera de la que bebían los ingleses que fueron a la India -a mayor gloria del Imperio Británico-, que tomaban quinina para combatir la malaria y otras fiebres y que se acostumbraron a mezclarla para mitigar su sabor amargo, con limón y soda. El resultado, sola o mezclada con ginebra, acabó teniendo tanto éxito, que la llevaron consigo de vuelta a Inglaterra convirtiéndola en la bebida nacional. Había nacido el Gin&tonic.

JAVIER DE LAS MUELAS