ACTUALIDAD
QUIEN ES MIQUEL SEN
EDITORIAL
CRÓNICAS
NOTICIAS
LOS TEMAS
ANÁLISIS
RESTAURANTES
REST. BIO/ORGANIC
COMER BIEN DE MENÚ
LUGARES CONCRETOS
BODEGA
PRODUCTOS
RECETAS
RECETAS HEREDADAS
Y ADEMÁS
LINKS DE INTERÉS
ARTÍCULOS EN CATALÁN
CONTACTO
PORTADA







EL TEMAPato laqueado, la receta de José María Kao y el vino Finca Malaveïna de Perelada

Miquel Sen en LinkedIn

Siguenos en TwitterFacebook


Share
Menéa esta página

Restaurante recomendado

Axarquía: sabores puros

LA BROCHETTE: POLLO, MA NON TROPPO [ Ir a RESTAURANTES ] [ Volver ]
 

Twitter

Facebook


C/Muntaner, 215. · Barcelons · Telf. 93 494 24 53

Cierto: este podría parecer otro de los restaurantes monotemáticos a los que nos tienen acostumbrados las grandes ciudades en ese afán constante de sorprender, de dar una vuelta de tuerca, de no aburrir al foodie que  mira la carta con cara de hastío, de dejà vu. Cada día vemos nuevos locales dedicados a las ostras, al simpático pulpo en 8 versiones pop, a los clásicos y modernos pepitos de ternera, a las gourmet hamburguesas, a las catalanísimas butifarras y a sus parientes lejanos, los hot dog, a los huevos de todas las medidas y cocciones, etc, etc. Y, cómo no, también el pollo. Hace algunos años ya que abrió la rôtisserie  Chez Coco,  con su cohorte de pollos de Bresse y sus elegantes alacenas iluminadas  por Lázaro Rosa Violán.  Pero, a diferencia de este último, que se apropia del pollo más exclusivo, La Brochette pretende usar el pollo como epicentro de una carta cortita, pero bien escogida, mediterránea, para preparar unos platos que gusten a todos en un ambiente donde puedan entrar todos.
Lo primero que llama la atención, además de la pizarra donde se señala el menú- correctísimo, a 12’50 - del día, es un pequeño aparador muy coquetón con exposición de tartas caseras en  vajillas inglesa. Desde el desayuno a la cena, La Brochette juega con la baza de la comida atractiva, confortable, reconocible y suculenta mezclada con la comodidad, el gusto y  la luminosidad del local, más unos precios no habituales para la zona de la ciudad donde está ubicada. Sus propietarios prefieren seguir en la línea de su anterior negocio- una trattoria italiana con platos de cocina mediterránea- y añadir algunos otros cuya elaboración no se demasiado costosa para fidelizar a un cliente que pueda entrar a cualquier hora y comer bien por precios razonables.


Laila, la chef de origen marroquí con largos años de estancia en Francia y España, mezcla con buen tino las influencias de esas tres cocinas de modo que logra un “continuum gastronómico” nada chirriante. Del vitello tonnato al tajín de pollo, del pollo a l’ast a la ensalada César, uno se da cuenta de que todo se ha enriquecido con maceraciones de especias, aromas, toques de aquí y de allá para hacerlo, en definitiva, triplemente mediterráneo y sabroso. La carne que se erige en rey de esta carta es sólo el portavoz de estas tres culturas. Este Pollastre Groc Català, o pollo criado en Catalunya a base de grano, no tiene quizás la categoría de uno de Bresse, del Prat o del Penedès, pero es resultón cuando se le mima. Teniendo en cuenta de que hablamos de un restaurante de ciudad que da de comer predominantemente a personas que deben continuar su jornada- también hay posibilidad de reserva para grupos en un privado y de afterwork- , esta opción de una carne blanca, jugosa y bien preparada, saludable y razonablemente barata es una elección que atrae tanto  o más que la del platillo pesado y grasiento. Comer cada día fuera de casa requiere un arduo trabajo previo en la  localización de restaurantes con menús equilibrados.
La carta, obviamente, también es otra opción. Al fin y al cabo, que sea más bien corta no significa que no podamos salirnos de la línea trazada.  En mi caso opté por empezar por unas clásicas croquetas que me parecieron buenas porque sabían a  pollo rustido, eran cremosas y lo suficientemente crujientes para no dejarlas ni enfriar. La Brochette de pollo rebozada con panko y  mahonesa a la francesa, con  mostaza antigua, estaba, asimismo,  sorprendentemente jugosa y tierna a la par que crujiente. No así las  delicias o lagrimitas de pollo como aperitivo que ya habían perdido ese “crunch” y la temperatura adecuada.  Supongo que era lo único que estaba preparado con antelación.


La berenjena ( melanzane)  parmigiana  estaba bastante buena, aunque, para mi gusto, le faltaba más tomate y una buena dosis de queso. Incluso, un recipiente más ancho o rectangular donde todo no quedara  tan comprimido y pudiera dar pie al  “toma pan y moja”. Este es un plato que me pirra, pero soy de las que disfruta cuando hay un “exceso” premeditado en los ingredientes  (berenjena, tomate, queso)  Uno de esos platos de sencillez engañosa.


Los daditos de salmón marinados estaban también en el apartado “no solo pollo”. Siempre agradables para comenzar, no dudé en probarlos, del mismo modo que había que decidirse por ese pollo a l’ast que tantas alegrías dominicales nos da a los catalanes  que lo acompañamos  de cava y tortell de nata. Un tótem de la cocina de asador que,  mire usted por dónde, me encantó. No me dijeron qué le había puesto Laila para aderezarlo porque si no se perderá el encanto de ese pollo catalanomagrebí que tanto éxito tiene. Un pollito de 1’5 aprox que puede llevarse en su correspondiente cajita para comerlo en casa el día que le plazca. Jugoso y sabroso, buen punto de cocción. Con las patatas caseras, claro. Y qué patatas!  Blandas por dentro, buen corte, crujientes, bien de sal… Muy golosas. Peligrosas.


Me trajeron del apartado dulce una cheescake y un tiramisú como ejemplo de la buena mano en la repostería de Laila. Si son ustedes amantes del dulce, es cierto que disfrutarán de ellos. Yo soy, como ya saben, poco amiga del azúcar, aunque sé reconocer cuando hay un coulis de arándanos comme il faut y un tiramisú  extremadamente cremoso.
En general, me parece que es un lugar más que correcto para recalar un día cualquiera y comer un tajín de pollo, unos canelones, una  hamburguesa bien hecha, unos entrantes de idem  o un trozo del mismo a l’ast, unirlo a una copa de vino ( yo elegí un verdejo. La carta no incluye, como es lógico caldos muy caros), sentarse cómodamente y comer sin sobresaltos.  

 Inés Butrón


 

 

La Brochette

 C/Muntaner, 215.
 Barcelona
Horario: 11:00h a 24:00h (Domingo noche y lunes cerrado)
Teléfono: 93 494 24 53
 Menú de lunes a viernes: 12,50 euros
Ticket medio: 15-20 euros
Take away: Todos los días www.labrochette.es

Inés Butrón es licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"