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EL TEMAMACARRONES RELLENOS DE CARRILLERAS, LA RECETA DE LA XARXA, Y EL VINO FINCA GARBET DE PERELADA. POR MIQUEL SEN

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El amplio salón y los comedores privados de Neichel causan una sensación de placidez, un nirvana de beatitud que hace de este restaurante una visita obligada. En Neichel todo funciona a la perfección, desde el servicio, a una cocina en la que Jean Louis Neichel y su hijo Mario siguen trabajando bajo un criterio básico: Ofrecer lo mejor y no caer en la tentación de las mezclas especulativas. Neichel, al margen de ser un gran cocinero, un chef consolidado, es un buen pintor paisajista. A lo largo del menú degustación que he probado aparece esta faceta colorista, dentro de unas texturas de tonos vivos que me recuerdan las pinceladas de Matisse. Atención, no se trata de platos para ver, ni repletos de ingredientes repartidos sin sentido. Es una sabrosa inmersión en una oferta de corte mediterráneo en la que el más mínimo detalle tiene su sabor, su significación.


En cuanto nos sirven los extensos aperitivos entramos en contacto palatal con una explosión de mini porciones en las que vamos encontrar una vichyssoise de topinambur, perfecta de sabor y temperatura, con el ligero crocante de unas migas de pan, el foie en una crema divina, un tartar de salmón en cuchara, otra de terrina de cap y pota, no de ternera, si no de cochinillo. Completa el espectáculo unos panes, uno de ellos de nueces y pasas, otro de aceitunas que obligan a degustar la mantequilla de anchoas y hierbas provenzales. Añadan otros pequeños detalles gustativos, como unos chips de butifarra dulce del Empordà y una magdalena de beicon y cebolla, todo ello potenciado por un vino alsaciano, el Léon Beyer, un Riesling 2009 y entenderemos un primer estado de satisfacción gustativa. Una sensación que se alarga con la ensalada de gambas perfumada con naranja, rodeada, colorida por una tosta de erizos, un tomate excelso cubierto por una lámina de trufa, mientras que otras notas de color y sabor las dan un dado de atún con cerezas y vinagre de cerezas, o una mini escalibada, también tapada por trufa de verano. El conjunto de la ensalada verde esta perfectamente aliñado. Acompaña este servicio una cuchara de tartar de centollo, entonada con los sabores del plato.


El huevo poché con trufa de verano y parmentier es un recordatorio de la sabia cocina de Neichel. Es un plato que obliga a una exclamación, una actitud que se prolonga en el más clásica de las recetas de este chef alsaciano-ampurdanés, la lubina Mario, una suprema perfumada por una salsa de mostaza y coronada por dos espardeñas salteadas. La guarnición se fundamenta en mini verduras y en una pequeña porción de macarrones made in Neichel, que cuadran con el aroma y el punto matizado, aromático de la salsa de mostaza.
Un logrado vino del Bierzo de la variedad mencía, etiquetado Massuria 2007 dio entrada al cabrito, una espaldita minúscula, lacada con miel de cerezas. La delicada carne cubre una guarnición de cuscus, ideal para recoger, empapar, la salsa conseguida con el jugo de cocción. Unas pequeñas verduras, entre ellas unas chips de alcachofas, acaban de definir el plato.


El surtido de quesos y repostería de Neichel es un goce para los sentidos. A ambos  hay que dedicarles una especial atención, porque los quesos, fundamentalmente catalanes, con incursiones en la península como el Tresviso, acompañado con nueces y una genial mermelada de tomate o los de Francia, están perfectamente afinados, mientras que en los dulces reposa todo el patrimonio alsaciano de Neichel. El strudel, la tarta tatin, la isla flotante, los pasteles de chocolate, la tarta de limón, los flanes de café, de coco definen una visual gloriosa a la que sigue un servicio de mignardises que acabaremos por probar en su totalidad. En servicio aparte nos sirven dos clásicos de la casa, las aceitunas desecadas, de dulce tan tenue y las garrapiñadas. Tras los cafés, he seguido una tradición muy mía, la de leer el etiquetado de los destilados alsacianos más prestigiosos, una incursión bibliográfica que ni el mismísimo Simenon,  para acabar eligiendo una copa de Quetsch, elaborada por el maestro Bertrand, un trago que despeja la mente y propicia la conversación.

Miguel Sen
Junio 2011


Beltrán y Rózpide 1-5 (antes Avda. Pedralbes
Tlf: 93 203 84 08.


Cerrado: domingos y lunes
Precio aprox: 70€

Día de cierre: Domingo, lunes y festivos

Precio aprox 70 euros

Aparca coches
www.neichel.es