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DINOU, DE PADRES A HIJOS

Carrer del Comerç, 2, · 08800 Vilanova i la Geltrú, Barcelona · Telf. 938 14 33 02

GRANJA ELENA [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

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Por Frank Ferrero

Cuando eres un amante incansable e insaciable de los templos, lupanares del hedonismo gastronómico, sientes una pequeña frustración al descubrir de forma tardía una casa de comidas tan de mi agrado, con tan buena materia prima y unos vinos tan extraordinarios, que se me salta la hiel solo de pensarlo. Desde 1974, Granja Elena hace las delicias de sus comensales poniendo en sus mesas el mejor producto. Cuando uno llega a su puerta y ve ese comedor tan lleno de gente un miércoles cualquiera, automáticamente se santigua y vuelve a creer en alguna fuerza sobrenatural. No se va a perder nuestra tradición y cultura. Aún hay clientes interesados en consumir productos de alta calidad sin importarles en exceso otras variables. Las mesas de Granja Elena me recuerdan a las de Balthazar en Manhathan. El aprovechamiento del espacio es importante cuando la demanda es alta. Y, por lo que veo aquí, cada día tienen jarana.

He quedado con mi amiga Beli, amiga de la infancia en el colegio de monjas también amor al estilo de Platón. Como todas mis compañeras de escuela, las amé en un momento u otro de mi formación académica. Amores sinceros, tan honestos, inocentes y platónicos. Las famosas mariposas de García Márquez vivían en mi interior desde muy joven.


Esperamos unos minutos hasta que nos adjudican mesa, y prestos vamos a devorar la carta para escoger unos platillos, todo para compartir. No celebramos nada especial, la ilusión de volver a vernos y echar este ratito juntos ya hace verbena. Leyendo la carta no queda duda, quiero probar todo, pero mis deseos son reprimidos por mi querida Isabel- “Poc i sovint”-me recuerda. Como dicen en mi pueblo, al beber el licor que elabora mi amigo Ramón. Poco y a menudo, antes que dejar el alma en un único atracón.


Mi querida y futura enóloga se regala en la carta de vinos y pide unos caldos que harán estragos durante toda la comida. Empezamos con un Louis Jadot Chassagne-Montrachet del 2013 un chardonnay Borgoñón que es de locura transitoria en el paladar. Lo maridamos con unas ortiguillas de mar fritas, y las “espardenyas” de Llançá encebolladas y con yema.


Para empezar a puerta gayola y sin miedo al toro, la que se viene es chica. Tapilla de vaca al natural, qué finura de marmoleo fundiéndose en la boca con un golpe de flor de sal y extra virgen. Adiós al barroco, el sabor al desnudo sin florituras ni engaños. Lo que es, es.


Una fantasía hecha realidad es comerme esa cabeza de cochinillo frita al estilo de la Tasqueria. La honestidad en la carta al nombrar la procedencia de otro restaurante donde elaboran ese tipo de plato de forma original, ya demuestra el taranná de esta familia de gastrónomos que regenta Granja Elena.


Presentación y deshuesado de la crujiente testa. Ataco los sesos en primer lugar, sedosos, el morro pasa en segunda instancia y una pequeña erección surge, aflora cual champiñón primaveral.

La galta-carrillera me emociona y al comer el ojo el orgasmo gastronómico es un hecho ya. Puedo morir tranquilo, en paz. Regamos el gaznate con un Trossos del Priorat 2008, una reliquia que a muchos les gustaría coleccionar y que nosotros abrimos sin pudor, sin miedo alguno.


Hemos venido a por la oreja y el rabo. Continuamos con un lomo de bacalao extra a la vizcaína que me lleva de visita mentalmente a los astilleros de vascongadas, un viaje de sabor auténtico a bacalao en su punto de sal y maduración, esto sí es hacer escuela del paladar, memoria gastronómica.


Mollejitas de ternera salteadas con habitas, de sabor terroso y dulce. Las habas tiernas y la molleja es una excelente combinación. Un solomillo de vaca con foie poelé, una ligera crema de patata y su reducción de jugo pone nuestros ojos del revés, nos deja sin palabras, solo satisfacción, ganas de volver y repetir.


Un hueco para los postres y el famoso pastel cremoso de piñones está servido y listo para rematar nuestra visita a un templo gastronómico que no debes dejar de visitar si estás en la ciudad Condal. Seguir descubriendo lugares concretos es un sueño. ¿Y quién no da la vida por un sueño?


Granja Elena

Passeig de la Zona Franca228

08038 Barcelona

933 32 02 41

http://www.granjaelena.com/