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EL TEMAMasqueta d arròs, la receta de Ca l Eulàlia, y el vino Chivite Las Fincas Rosado. Por Miquel Sen

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Taberna Gastronómica L’Òstia: la bomba del barrio [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

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El término gastrobar nunca fue de mi agrado. No me gusta crear léxico efímero y ex profeso para negocios que adolecen de los mismos defectos. Prefiero la claridad: la  casa de comidas, el bar de toda la vida, el bistró- se acepta el galicismo- o la taberna. Esta última, supongo que por las connotaciones del término- comida popular, ambiente informal, precio medio-bajo- arrasa en Barcelona y Madrid con tal furor que, en adelante, el término tabernario tendrá que cambiar su significado en el diccionario de la RAE.


Del  renacimiento de las tabernas hemos hablado en otras ocasiones en estas crónicas. No hace muchos meses nos sentábamos en la Taverna Hofmann para comprobar hasta qué punto el reclamo de la tradición gastronómica, la angustiosa crisis económica,  favorecía la apertura de locales en los que se disfrutaba de una revisión actualizada del recetario popular. Junto con una estudiadísima puesta en escena gracias al genio de interioristas y arquitectos se han rediseñado- reinventado, según filósofos modernos- ambientes nada recomendables hace 30 años. Pero, como los caminos de la gastronomía son inescrutables, gracias a esta neotaberna algunos grandes chefs han salvado los  muebles, y nosotros, los comensales de a pie, barra o mesa alta, hemos podido disfrutar de nuevo de una manera de comer condenada al olvido.
Aunque muchos rincones de Barcelona pueden cobijar tabernas y así lo demuestran Poble Sec, Paralel, Poble Nou o Gracia con su apuesta por el tapeo, el vermut, el bocadillo de albañil o el almuerzo de forquilla los fines de semana, donde realmente uno espera encontrar este concepto de forma más genuina es en La Barceloneta. Así que ese día, de los muchos en los que me dejo caer por aquí, me adentro en el meollo de este barrio con la intención de que me lo describa un hijo de esta plaza y esta calle.
Le cuento a Jaume Muedra, propietario del local, que soy una turista de proximidad: vengo desde el Maresme a comprar buen pan, a rebuscar en el fondo de literatura gastronómica de la Biblioteca de la Fraternitat, a pasear por la antigua historia obrera de la Maquinista, a sentarme en las escaleras de la iglesia de san Miquel del Port si da el sol, a chafardear en el mercado los precios del pescado, meter la nariz en la Cova, añorar Can Ramonet, el antiguo Lobito, comer un foie bien planchado en El Vaso de Oro, mirar las pizarras callejeras de El Suquet de l’Almirall, bla, bla, bla… Jaume Muedra me cuenta que él se crió en esa plaza, porque el és fill de la Barceloneta, que és la hòstia, como todos los barrios portuarios. De hecho, nada más  traspasar  la puerta de esta taberna uno se entera del  porqué de ese curioso nombre. Puesto que hay foto explicativa, me ahorro el párrafo.


Me comenta su pasado en terrenos financieros y como de eso sé un poquito y no me gusta mentar a la bicha mientras como, pasamos al futuro: llega de Nueva York, de un viaje relámpago junto con su socio al frente de la cocina Sebas Matarrodona,  porque tiene en mente ampliar L’Òstia y abrir nuevo negocio cerca de la Boquería. Por qué no volvemos a servir canelones en pequeñas bandejas de acero inoxidable, muy calientes, de tres en tres? Comenta mientras me cuenta que su madre, la Pepita, hizo millones de bombas en la Bombeta hasta que se cansó y lo traspasó. Él quiere volver a hacerlas como antaño… o casi. Y por qué no.
Vuelta al barrio, pues, pese a la saturación de la oferta. Vuelta a las sartenes, las ensaladillas, los quesos, los jamones, los guisos, pese al cambio evidente de clientela. Hay que dignificar el barrio, a pesar de  todo. De ahí que los nuevos locales tengan ese aire de antigüedad y populachismo estudiado, porque es evidente que la carta podrá  contener bombas, croquetas, tortillas o carrilleras, los suelos podrán imitar las antiguas baldosas de colores, las mesas serán de mármol, la barra de madera con azulejos blancos en la pared, y la vajilla  podrá ser vintage, con reservados tipo la bodeguilla de Felipe en los sótanos, pero el conjunto es de novísimo cuño, diseño realizado por Estrella Salietti. La decoración es importante para hacer que un cliente nuevo entre y se siente en nuestra barra. Luego ya volverá únicamente por la comida. Me comenta Jaume Muedra mientras traen cosas a nuestra mesa.  Una muestra del clásico picoteo, perfecto para charlar un rato o comer compartiendo sin demasiado formalismo, pero cómodo, de calidad  y bien servido.


Traen, cómo no, para empezar, un blanco de Alella, una bomba de la casa que está a la altura del barrio y sus orígenes: una bola de puré de patata rellena de un poquito de carne picada de forma amorosa con una salsa para darle brío, no muy picante, tirando a brava. Más frituras  y tapeo clásico: una croqueta digna, con sabor a jamón a la par que hecha de buena bechamel, unas chips de alcachofas que me chiflan, porque odio lo aceitoso de estas cosas en la mayoría de los bares, una ensaladilla con bastante patata chafada  y mahonesa envolvente que entra bien, una ensalada de la carta de invierno en la que la perdiz escabechada está demasiado avinagrada y un plato sencillo, pero exquisito: parmentier+ huevo+ foie+trufa. Imposible fallar, única salida del trazado de picoteo tradicional que me había propuesto en esta primera visita.  El postre me dejó indiferente. La tarta  de queso con coulis de fresa no era quizás lo mejor de la carta. El café lo tomamos en la terraza, un buen rincón donde observar la vida de este barrio pescador, obrero y referente en la memoria gastronómica de una ciudad que no quiere olvidar su pasado para asaltar el futuro con un poco menos de incertidumbre.

L’Òstia: Taverna Gastronòmica.
Plaza de la Barceloneta 1-3
08003 Barcelona
Telf: 34 932 214 758
Precio medio: 25 euros

Por Inés Butrón

Licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"