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EL TEMAQuim y Yuri, de El Quim de la Boqueria y su receta maridada con Priorat Cruor 2015

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Los vinos más caros del mundo [ Ir a EDITORIAL ] [ Volver ]
 

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Los que estamos marcados por una educación más o menos lejana al protestantismo, tenemos una notable aversión a valorar el arte y la vida a través del patrón dólar.  Cuando Marsa Al Thani, la hermana del Emir de Catar, utiliza su fortuna para adquirir en subasta las mejores obras de Francis Bacon o Lucian Freud muestra una nueva forma de vivir, definida por el dinero. Una tendencia a la que se suman todos los millonarios del planeta, seguidores de un esquema único del desfrute de sus riquezas.   Evidentemente la búsqueda de piezas únicas también ha llegado al mundo del vino.


La revista inglesa Wine Searcher ha realizado una clasificación de los 50 vinos más caros del mundo a partir de los precios que le han proporcionado  54.876 profesionales del sector especializado en la venta de vinos. Contra este orden pueden lanzarse todo tipo de críticas, siempre que no olvidemos que los grandes vinos de Burdeos se ordenaron hace más de un siglo, por criterios económicos. El impacto, el prestigio que supone disfrutar de un vino fuera del alcance de los mortales más comunes acaba dando gloria a la bodega, la denominación y en último término a todo un país. Por esta razón el director general de Codorniu, Javier Pagés reclama al Ministerio de Agricultura luchar contra “la falta de valor de nuestros vinos en el mercado exterior”. Una postura que comparten centenares de elaboradores.


El listado se inicia con un vino situado sobre los 13800€. Se trata de un vino francés, el Henri Jayer Richebourg Grand Cru, un cote de Nuits. Sigue a 12125€ el que de siempre se ha considerado un vino tan divino que resulta de precio inhumano, el Domaine de la Romanée-Conti, el Grand Cru,  del corazón de la Borgoñia.  A partir de esta botella siguen las sorpresas, como la situación privilegiada dentro del mundo de los vinos sublimemente caros de un Riesling, el que elabora Egon Muller-Scharzhofberger. Un vino alemán del Mosel situado en la cresta de los 6000€. En todo el listado de vinos magníficos no figura ninguno español y, otra sorpresa, los grandes Burdeos no se encuentran entre los diez primeros. En cambio el número 14 es un californiano de Napa Valley, recuerden el nombre, por si tienen ocasión, el Screaming Eagle Cabernet. 


Para poder entrar en este universo de vinos perfectos hay que ser rico o disponer de un puesto como catador privilegiado en alguna revista de ámbito mundial. Debemos tener en cuenta que, aunque los precios citados puedan sonrojarnos, el criterio del dinero parece difícil de desbancar. Por otra parte la calidad de estos vinos es indiscutible, como lo puede ser en el mundo del automóvil, Bentley o Ferrari. Lo malo de la comparación es que el coche tiene mayor durabilidad que el breve placer de descorchar 14000€.


Bajo los mismos criterios de la revista citada disponemos de una clasificación del top de los 50 vinos españoles más caros. La encabeza el Dominio de Pingus, siguen los vinos de Alvaro Palacios, colocándose el Clos Erasmus en el número 9 y en el 10 un Montilla-Moriles, el Don PX Convento Selección de las Bodegas Toro Albalá. Son joyas mucho más asequibles que los grandes de los grandes a los que solo he tenido acceso gracias a amistades privilegiadas. Cuando me concedieron el Prix France de Gastronomía me abrieron las puertas de muchas de estas bodegas Rolls Royce, un paseo por el vino imposible que potencié gracias a mi familia francesa emparentada con los grandes de los Châteaux de Burdeos. Tintos que las exigencias del mercado sitúan en el número 18, porque un Petrus resulta muy barato, solo cuesta 2469€, lo que no es nada para un millonario chino del textil todo a cien. Ahora bien, para un periodista que no esté incluido entre los catadores supremos, entrar en contacto con tintos que son, precio a parte, únicos, resulta tarea imposible. El resto de los humanos tendrá que leer otras clasificaciones, por ejemplo las basadas en la relación calidad precio. Un criterio que escapa de la implacable ley de la oferta y la demanda que ha hecho de muchas botellas objetos de subasta que jamás se abrirán para su disfrute, o tomar la decisión moral de vivir y catar de otra manera, incompatible con la adoración del becerro de oro. Así se pueden lograr otros listados, como el de mis 10 mejores vinos, que equilibran  placer y cartera.


Miquel Sen


Fotos  Miquel Sen

 


Joan Juvé y Miquel Sen catando vinos en la Bodega Juvé y Camps