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EL TEMAMasqueta d arròs, la receta de Ca l Eulàlia, y el vino Chivite Las Fincas Rosado. Por Miquel Sen

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Sorbos placenteros
Por John Santa Cruz
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John Santa Cruz: Periodista limeño. Sus artículos recorren en su amplitud el mundo gourmet. Ha trabajado en importantes medios de comunicación de su país, Perú, como la Revista Dionisos, en los diarios Expreso, La Razón, Del País, Extra, Vistazo y La República. En la actualidad es Director de la Revista Cocktail.


Dos bares, dos propuesta, dos sueños. Para este verano el Capitán Meléndez y Pitahaya han diseñado una serie de cócteles que tienen la finalidad de aplacar el calor reinante en el día a día. Una grata experiencia que usted tiene que probar. ¡Salud!

Fotos y textos de John Santa Cruz

 


Con termómetros rompiendo los 30º de calor y noches donde el aire es idolatrado, el menear el alma por un bar de moda puede sonar a cosa de locos, sobre todo aquellos recintos nocturnos con casco cerrado, pensados, indudablemente, para momentos de calidez e intimidad. Ya en la barra, pese a los gustos personales, el paladar exige respeto y enmienda al cerebro a que solicite un cóctel refrescante con el único fin de aplacar la sed reinante en el ambiente. Así, con la complicidad de la temperatura y la magia del bartender, entre hielos, alcoholes y jugos, tendrás lo que tu temperatura noctámbula anhela. Esto es una constante en las barras limeñas por estos meses, por ello Dionisos visitó tres bares que caminan por su propia coctelería y que regalan ese suspirar tras cada sorbo. Cócteles refrescantes y que aplacan el calor interior, ideales para navegar en una interminable tertulia y así corona una velada de aquellas


Viernes por la noche y la primera parada es en uno de mis bares preferidos: el ya famoso Capitán Meléndez, que en palabras de Fernando Meléndez, barman y propietario, es el único bar pisquero de la ciudad, no solo por las más de 80 etiquetas de Piscos que reposan detrás de su barra, sino porque solo se especializa en crear cócteles a base del destilado peruano. Otro apunte: tampoco se distrae en piqueos y en otros destilados, como aclara el propio Fernando. Acá es Pisco y punto. En sus 4 años que tiene atendiendo a pisqueros sedientos, los vaivenes del negocio le dieron la fortaleza para que mire con ambición el futuro, es más, se habla de un segundo local, pero el lugar y la fecha está guardado bajo 7 llaves. Fernando Meléndez, de hablar pausado y de rostro adusto, tiene para esta temporada 5 cócteles muy interesantes que aplican perfectamente para un febrero entrado en llamas.

           

En primer lugar inició la edificación de su chilcano capitán, uno de los cócteles con mas demanda por estos días. Es un aperitivo refrescante en método directo, reposado en un vaso high ball. Lleva hojas de albahaca (unas 5), pisco uvina Cascajal (2 ½ de este Pisco de Pacarán), amargo de angostura (2 gotas), un limón exprimido, una rodaja de limón, hielo y ginger ale (4 onzas). Un cóctel con cuerpo, fácil de beber, pero recomendable para paladares entrenados. Luego Fernando continuó con los cócteles directos para regalarnos un chilcano de ayrampo. Una buena propuesta, con el dulzor equilibrado y dejando marcada la presencia de un gran Pisco, como el Campo de Encanto Quebranta. Este cóctel consiste en 2 ½ onzas del destilado iqueño, amargo de angostura (2 gotas), una rodaja de limón, zumo de ayrampo (1 onza), zumo de camu camu (1/4 de onza), zumo de aguaymanto (1/4 de onza), hielo y ginger ale (3 onzas).


Cuando la noche seguía su transcurso fluvial, hizo su aparición el piskiri de mango, una delicia, que a mi gusto el público femenino sería su paradero final. Un cóctel batido en licuadora, también considerado aperitivo refrescante y vertido en una copa pera. El Pisco cañetano Larroca (2 ½ onzas) era el cuerpo y la pulpa de mango edward (100 gramos) el alma. Además se codeaban dentro de la copa el jarabe de goma (1 ½ onza) y unos 12 cubos de hielo. Agradable este coctelito faldero. Sin embargo, Fernando, que tiene ya una muñeca trajinada, regresó a los cócteles directos con un chilcano sayuri. El nombre en homenaje a la novia nikkei de Luis Huaynas, productor del Pisco Delixir. Lleva obviamente 2 ½ onzas de este quebranta cañetano, amargo de angostura (2 onzas), una rodaja de limón, zumo de mandarina satsuma (1 onza), carambola (1/2 onza), jarabe de manzana Israel (1/4 onza), ginger ale (3 onzas) y hielo.


El último cóctel de la noche se llamó guarango. Aquí Meléndez regresó al método batido en licuadora para darle vida a este digestivo. Servido en cristalería martini, esta obra de arte estaba compuesto por un Pisco acholado iqueño De Carral (2 onzas), pulpa de lúcuma (70 gramos), leche evaporada (2 onzas), jarabe de goma (1 onza), hielo y algarrobina para decorar la copa. Como recalca Fernando, los cócteles son elaborados con frutas frescas al 100%, provenientes de las 3 regiones del Perú. En este templo del Pisco, como lo ven, encontramos una coctelería sencilla pero directa, enfocada a destacar la marcada presencia de las frutas y de los insumos primarios. A esto se suma un Pisco, que está bien escogido por el barman, pensando primero en la cepa, luego en la región y finalmente en la marca. Por ello es mi bar favorito.


 

Otro swing
Segunda parada: Pitahaya bar. Este nuevo recinto miraflorino, que no lleva mas de dos meses abierto al público, tiene un concepto que pocos bares en Lima recogen: coctelería para tus 5 sentidos. Aquí Francisco Cabanillas, también conocido como Franco Cabachi en las redes sociales, es quien comanda onza a onza todo al andar de este bar. Al conversar con él, sentado en el salón persa (uno de los cuatro ambientes que tienen, cada uno de ellos muy particular), me relata todas las tendencias de coctelería que aplican en cada una de las barras en Pitahaya. El bartender artesanal, es decir, los barmans que trabajan sus propios insumos, mas la aplicación de destilados premium, como el gin que está muy de moda en Europa, hacen de la carta de Pitahaya muy atractiva para paladares exigentes y sofisticados. 

     
  
Como el tema a tratar era cócteles de verano, Franco me presentó una batería de propuestas que abrumaron deliciosamente mi paladar. El primero en salir fue un Pitahaya Wild Julep, que llevaba un destilado de naranja, licor de banana, guanábana, hierbabuena y jugo de limón, totalmente refrescante, suave al paladar y sutil con sus sabores. Una buena conjugación de elementos. Luego llegó el Pitahaya Cobblers, un cóctel donde el Pisco Italia se dejó sentir con esas hierbas frescas que volaban por doquier, esto mas el licor de sandia artesanal, jarabe de toronja, carambola, jugo de granadilla conjugan una joyita de la coctelería. Francisco, tras estos dos cócteles, nos paseó por el salón dorado que es toda una experiencia disfrutar de unos drinks allí. Allí nos comentó de la apuesta de Pitahaya por diseñar cocteles de vanguardia. 

Mientras la gente llenaba el local hizo su aparición el Pitahaya Punch, todo un clásico en este bar: Pisco Italia, licor de naranja, jugo de naranja, infusión de piña y limón, mas un toque personal que lo hace distinto a los demás. Ya el viernes fenecía pero faltaba un cóctel más, el Pitahaya Quilla Tiki, construido con Pisco Torontel, licor de durazno, jugo de piña natural, jarabe de anís y limón. Con todo esto Pitahaya bar, sin duda, se convierte en un bar de alta gama. Además de ello, también se especializan en cocteles a base de Pisco, ron, vodka y gin. Han rescatado cócteles de la vieja escuela que en algún momento marcaron historia por su sabor y composición, como el martínez cocktail, hanky panky, rusty nail, negroni y el manhattan.