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EL TEMATRINXAT DE MAR Y MONTAÑA, LA RECETA DE LA TAVERNA DEL CLÍNIC Y EL VINO CHIVITE COLECCIÓN 125 BLANCO.

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BLACK VELVET
Por Javier de las Muelas
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Javier de las Muelas: Javier de las Muelas está considerado uno de los más prestigiosos cocktailman al nivel mundial. Se inició en el mundo de la coctelería hace 30 años creando sus Gimlets, lugares de referencia en Barcelona, como otros locales míticos de su propiedad, entre ellos Dry Martini, reconocido internacionalmente como uno de los 10 mejores bares del mundo. Creador de una nueva línea de coctelería, es colaborador del diario La Vanguardia. Desde 2002 aloja en su almacén el restaurante clandestino Speakeasy, un reservado que recoge el espíritu de aquellos locales clandestinos que surgieron en las principales ciudades norteamericanas en los tiempos de la ley seca.


Esta bebida de cerveza negra y champagne de aspecto tan elegante y chic, se creó en 1861 en el Brook´s Club de Londres el día después de la muerte del príncipe Alberto, marido de la reina Victoria.
Inglaterra estaba teñida de negro en señal de luto. El barman  del Brook´s Club decidió que también el champagne debía mostrar su respeto, y así fue como se le ocurrió añadir cerveza Guinness para vestirlo de riguroso negro.
Rápidamente el Black&Velvet (terciopelo negro) se convirtió en un cocktail muy célebre, y de obligado cumplimiento para aristócratas y gente sofisticada.  Fue la bebida favorita del canciller alemán Otto von Bismarck, de ahí que este cocktail algunos lo pidan por el nombre de Bismarck.Se prepara en copa alta tipo flauta: debemos llenarla hasta la mitad con cerveza negra Guinness bien fría, añadiendo con cuidado, poco a poco, el champagne o cava muy frío hasta llenar la copa.
La mezcla del gas del champagne y la espumosa cerveza Guinness, hacen de este combinado una mezcla suave, con cuerpo y de gran clase.
Es para prepararlo de dos en dos, tomarlo en pareja, y envueltos en la música de Velvet Underground o viendo una vez más BlueVelvet de David Lynch. Dos de mis cultos.

JAVIER DE LAS MUELAS
Dry Martini Bar
Barcelona

LIMPIABOTAS 
 
 
Ya de pequeño, los zapatos se convierten en objeto de mi devoción. En mis idas al colegio, me acompañaba una gamuza que utilizaba al salir del metro para reparar las heridas infringidas por mis desconsiderados compañeros de viaje.
Cuando mi padre me llevó por primera vez un domingo a la Plaza Real de Barcelona–sede en décadas anteriores de los más significativos establecimientos hosteleros de la ciudad-, me sentí deslumbrado por un gran trono situado en las arcadas de la entrada, con un letrero donde se anunciaban todos los servicios que los limpiabotas podían ofrecer al cliente. Años más tarde, en mis inicios como universitario, rambleando con Sisa, Ocaña, los Farriol, Mariscal o Nazario me estrené con una limpiada en la gloriosa plaza.
Eran cursos de tejanos remendados con telas de colores, de chaquetas caquis compradas en Amsterdam mientras arañábamos los últimos suspiros hippies llegados de San Francisco. Eran días de Lou Reed, Roxy Music, de Blow Up, de Flaubert y Franz Kafka, de Martinis, Tom Collins y Mojitos tomados en Boadas y…zapatos limpios, aunque fueran botas camperas.
En casa y mientras sonaba a todo volumen: “Walk on the wild side”, limpiaba y enseñaba a limpiar zapatos a mis amigos. Probé diversas fórmulas para conseguir los mayores brillos, el mejor lustre, pero como sucede con los Martinis, siempre al acabar sabes que no es suficiente y que el próximo debe ser mejor. 
Es el de limpiabotas un oficio de escuchador y conversador. Yo diría de monosílabos, de cuidador de almas y masajeador de pies y de almas, de confesor excelso y guardador de confidencias.
Y un comentario final, el secreto de unos zapatos limpios: una buena piel. Para abrillantar utilice un abridor de poro, cepillando enérgicamente con un cepillo de cerda suave; más tarde aplicaremos en dosis contenidas como si de vermut se tratara una buena cera incolora, volviendo a cepillar y pasando el paño de algodón haciendo que la piel gima. Encontrará maestros limpiabotas en diversos bares a lo largo de la geografía española.
 
Espero que disfruten de sus relucientes zapatos tanto como yo.
 
 
 JAVIER DE LAS MUELAS