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Vinos españoles en Estados Unidos
Por Víctor Llacuna
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Víctor Llacuna: Víctor Llacuna: Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Miembro de la sociedad Culinary Historians of Boston. Ha sido colaborador de Catalunya Universitaria, Regió7, Popular 1 y Diari de Tarragona. Es Máster en Educación por la Universidad de Barcelona y Máster en Estudios Hispánicos por Boston College University. Hace trece años que vive en Boston donde ha trabajado como profesor de lengua y literatura. Coleccionista de libros sobre temas relacionados con la gastronomía y las distintas bebidas. Aficionado a asistir a conferencias y eventos sobre temas gastronómicos.


La elección de Cune Imperial Gran Reserva 2004 como mejor vino del año por la revista Wine Spectator tiene un valor representativo fundamental en el mercado norteamericano. El artículo de presentación del vino ganador, escrito por Thomas Matthews, expresa que este premio es la culminación a veinte años de progreso del vino español, cuyo epicentro considera la Rioja.
Wine Spectator cuenta con casi tres millones de lectores. La mayoría poseen un alto poder adquisitivo y alta frecuencia de compra de vino. El estudio de mercado encargado por Shanken Communications considera a sus clientes como influyentes, líderes de opinión, en el mercado.


Hace diez años lo más común era encontrar en las estanterías vinos económicos provenientes de la Rioja, Ribera del Duero y de la zona de Almansa, especialmente, compitiendo en el sector de los ¨good values¨ (calidad/precio) con los productos baratos de Chile y Australia. Durante un tiempo la moda de los cabernet de Chile a diez dólares fue predominante, al igual que el consumo masivo de Yellowtail australiano.  Existían vinos españoles caros, pero no eran los que más estaban dentro de los esquemas de consumo de los norteamericanos. En su mente, el vino caro internacional de garantía era el francés.  Y de España, las palabras Priorat y Vega Sicilia les sonaban a vino de calidad. El gran paso fue ampliar la presencia de las gamas altas mediante campañas mercadotécnicas constantes.  El criterio: ofrecer más valor por menos precio, pero compitiendo ahora en el mercado de vinos de mayor precio. Si revisamos la lista de Wine Spectator de los mejores cien vinos del 2013, es necesario irse hasta el puesto doce para encontrar un vino más económico que el Cune Imperial. El promedio de los nueve vinos españoles representados en la lista es de 32 dólares, muy por debajo de la media del resto (unos 51 dólares). Las campañas de Wines from Spain (sección vinícola del Instituto de Comercio Exterior), la actividad de las DO con portales como us.riojawine.com o drinkribera.com, y el trabajo de importadores como Jorge Ordóñez o Eric Solomon han conseguido que  los vinos españoles sean percibidos como una oportunidad y no como un riesgo. Un elemento clave ha sido la popularización de la cocina española gracias al fenómeno Ferran Adriá, y sobre todo a la labor del chef español más mediático en los Estados Unidos, José Andrés. Se ha producido un fenómeno viral en el que otros expertos o cocineros norteamericanos los mencionan, actuando como avaladores de la cocina hispana. El prestigio de la cocina española ha propiciado un mayor interés por los productos españoles. Cerca de Boston se puede adquirir jamón ibérico de bellota por 200 dólares la libra, los quesos de muy diversas zonas se hallan en las tiendas gourmet y cada vez hay más compañías estadounidenses produciendo localmente jamón serrano y chorizo.


Según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino, la exportación de vino español a Estados Unidos ha  crecido en valor un 6.4 % en Estados Unidos, entre enero y septiembre de 2013, superando los 2.082 millones de euros.  En cambio, las ventas por volumen han caído un 18,2% en volumen, hasta casi los 1.500 millones de litros.  Se trata, por tanto, de una entrada de vino más caro, de la aceptación del mercado que percibe el vino español como una compra inteligente. Tras la retirada del periodista gurú Robert Parker, Wine Spectator se ha alzado con la hegemonía comunicativa en el apartado de vinos (como prueba su subida de precios en la subscripción en línea). Este número uno servirá para solidificar el posicionamiento del vino español entre los competidores de gama alta, disipando dudas, certificando que se trata de una compra de personas entendidas, atentas a la nueva tendencia. El beneficio será para todos los vinos españoles, caros y baratos.

Víctor Llacuna