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Restaurante recomendado

La Falda del Montseny: el último Mohicano

Carretera de San Celoni a Santa fe, KM 5’3. · 08470 Campins · Telf. 938 47 50 54

Tiberic Restaurante Barcelona [ Volver ]
 

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En estos días de áspera economía que estamos viviendo no es fácil encontrar nuevos restaurantes que merezcan una clara recomendación. En algunos desaparece el concepto producto de calidad bajo la presión de bajar costos. En otros casos se juega con el nivel de la materia prima, intentando complejos camuflajes a partir de técnicas pretendidamente modernas, que hacen que el plato recuerde un titulo de Guillermo Cabrera Infante: puro humo. En otros, calidad y técnica son de categoría, pero los precios se alejan de nuestra capacidad económica. Lo bueno y caro vale lo que vale, por lo que no es de extrañar que comer bien en restaurantes de alta cocina sea caro. Queda otra opción de interés, el restaurante que busca producto de primera sin glamour, a precios razonables. En estos casos el pescado azul toma la importancia que tiene y los callos vuelven a ser una delicia.
Tiberic, un restaurante de tapas y raciones situado en una zona de oficinas de nivel de BCN, responde a este esquema que escapa del que define el establecimiento de menú rápido y sin compromiso gustativo. De entrada sorprende su escaparate de ibéricos, es decir de producto que no admite componendas. El impacto es lo suficientemente intenso como para que apuntemos la dirección de un establecimiento que vale la pena visitar con frecuencia. El día de mi descubrimiento he iniciado un menú largo y estrecho con los embutidos que me habían llamado la atención. Excelente salchichón, el salchichón es una prueba de la calidad del nivel de marca, notable chorizo y sabroso jamón. Un ibérico de Guijuelo firmado por  Castro González. Los cortes tienen un paladar especial, un toque ligeramente dulce que aparece en el postgusto. Una nota tan concreta que me ha llevado a preguntar el porque a la cortadora, que a la vista, prepara unos platos de jamón que son antídoto contra la crisis, porque no tienen los sucesivos recargos de los intermediarios. Sara Sánchez, responsable del corte me ha comentado que las piaras de la firma Castro González comen, además de bellotas, algarrobas, lo que condiciona el perfume y sabor tan particular de estos jamones. He acompañado los embutidos con pan con tomate realzado con el aceite Arbequina de Bargalló.
A partir de este mestizaje peninsular, la comida ha mantenido un nivel muy interesante. Agradable, la sopa fría de melón, presidida, como no, por una fina loncha de jamón. Tenia una textura en la que la fruta se integraba a la crema ligera, elaborada con leche de almendras amargas. Su frescura contrastaba positivamente con el jamón servido a temperatura ambiente.
Otra positiva sorpresa: el vino, etiquetado Silvanus 2007, elaborado con tinta fina procedente de unos pagos de La Horra, una población que es sinónimo de los grandes tintos de Ribera de Duero. Doce mese en barrica, 20% de roble americano y 80% de francés, lo afinan sin llenarlo de madera. Con el he acompañado, al margen de los embutidos, un huevo poché con espárragos trigueros a la plancha y puré de patata, todo ello en su buen punto. Es decir, ingredientes económicos que dan lugar a platos sabrosos y asimismo económicos.
Siguió una mini ración de callos con garbanzos. Los pedí, entre otras razones gastronómicas y sentimentales, porque los callos formaban parte de un menú del día, a 12 euros todo incluido, desde el vino al IVA. Notables callos, mucho mejores que tantos platos pretenciosos que llenan menús de escaso nivel. Los callos y sus garbanzos también aparecen en el apartado tapas a 5,20 euros. Si el plato de salchichón de bellota, de curación natural cuesta 7,80 euros, entenderán porque afirmo que Tiberic es una dirección a tener muy presente.
Rodeado de tantos ibéricos, no pude resistirme a la tentación de pedir una completa ración de presa ibérica. Una vez más acerté. Perfecta, me atrevería a escribir magistral, la presa tenia un punto de cocción de precisión matemática, ejemplar, lo que potenciaba el sabor natural del cuidado producto. Una guarnición de perrechicos y setas de cardo, con un ligerísimo, desengrasante,  toque de vinagre, acababan de cuadrar el plato. Para otro día queda el compromiso de probar la pluma de ibérica, que el chef Félix Sánchez también tiene como especialidad.
Acabe este menú de descubrimiento de un nuevo restaurante con cuatro meses de existencia con el helado de mandarina acompañado con un sorbete de gin tónic, resuelto con el mismo buen nivel del resto de platos.

Tiberic
Tuset 15
Barcelona
Tel: 93 200 04 77

Menú medio día de lunes a viernes: 12 euros  todo incluido
A la carta: 30 euros
Vino a copas
Día de cierre: Domingo
Horario de barra: de 8h a 24h
De restaurante de 13h a 26h y de 21h a 23h