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Deu i Mata 69-95 · Barcelona · Telf. 93 444 33 70
Adaptado para minusválidos

 

A lo largo de estos últimos años el restaurante Icho se ha consolidado como una de las ofertas más afinadas de la delicada cocina japonesa en Barcelona. Lo ha hecho mediante cambios estéticos y culinarios que han convertido este establecimiento en una suma de espacios con diversos usos. Por una parte disponemos de una barra presidida por un surtido de sake de notable amplitud. Frente a la cocina a la vista encontramos una segunda  barra baja donde podemos comer tapas y medias raciones, observando el trabajo impecable del maestro Tan Yukihiko Shidara, responsable de una manipulación tan precisa como mágica de sushi, sashimi y nigiri. Al margen de estas opciones rápidas, Icho mantiene sus elegantes comedores dirigidos por la maître Juana Cuenca. Una terraza exterior a la sombra de tres gingko-biloba, el icho, árbol sagrado japonés, constituye una referencia botánica que debemos entender como una declaración de principios.
La carta de Icho varia según la temporada y la concepción culinaria del señor Tan. Como estamos en primavera el primer plato que he probado ha sido una ensalada, un sunomono de pepino, pulpo, langostino y jengibre. Es una ración en la que todo está sujeto a una realización milimétrica,   totalmente japonesa, lo que hace de cada plato un resumen de virtudes salutíferas. Es decir, un buen chef nipón debe preparar una cocina sabrosa, pero al mismo tiempo potenciadora de nuestra salud. Por esta razón el sunomono es de una dimensión reducida, para compaginar de esta manera la presencia de la verdura, la acidez matizada del vinagre y el punto potente del jengibre. La rodaja de pulpo y el langostino se sitúan dentro de estos parámetros en los que no deben aflorar más de tres sabores distintos. El juego de los matices permite al cocinero alcanzar la diversidad de gustos.
El jamón Waygu, la carne curada de vacuno veteada, típicamente japonesa, define una tapa en la que la proteína tiene como contraste un tomate cherry frito en tempura, más un detalle de salsa de soja, espesa y un perfume de ciboulette. Un bocado apetitoso que acompañé con el cava de la casa, el Brut de Segura Viudas servido en formato mágnum. Buena copa para proseguir con una cata de producto puro, las ostras de Marennes que afina Daniel Sorlut. Son del numero tres y también pueden degustarse en la barra, en compañía de cavas y champagnes.
Tras las ostras he pedido un completo nigirisushi. La razón de  esta elección era el deseo de reencontrar gustos medidos, muy poco manipulados. No me olvidaba de otros platos de la carta impactantes, como el tartar de vieira y aguacate a los que tienen como protagonista el cangrejo de cáscara blanda, el onsen tamago, un yoshino-age, a base de cangrejo y huevo cocido a baja temperatura. No obstante mi decisión era centrarme en el capricho de las fresquísimas huevas de salmón, la lecha con su base de arroz de gusto sutil, en el poderoso y rojo atún cortado con mano maestra, en la vieira aromatizada por el sisho. Los dos ultimas bocados fueron el langostino y el sushi de anguila asada, este último una suma de sabores muy de mi agrado, en los que la anguila tiene como contrapunto el dulce de una salsa del orden teriyaki, espesa, ligeramente endulzada. Con todos los nigirisushi he bebido un vino blanco de garnacha del Priorat  muy bien elaborado, el Morlanda 2009. Personalmente no estoy muy deacuerdo en acompañar estas recetas de cocina oriental con vinos suaves y muy afrutados. Un blanco con cuerpo y grado cuadra perfectamente.
Entre los platos de carne Icho mantiene una oferta de Waygu, una carne tipo Kobe, presentada en rollitos o en shabu-shabu. Asimismo el día de mi visita planteaba pato con soja y miel y una cruceta de cerdo iberico estilo yakinku, pero por consejo de la maître, me han servido el cochinillo confitado acompañado por un puré de calabaza japonesa, kumquat y un aire de romero. Resulta una interesante interpretación de una materia totalmente ibérica, puntualizada por un aroma mediterráneo, como es el romero, pero todo ello cocinado bajo los estrictos criterios del señor Tan. La presencia tan agradable de cerezas deshidratadas, el contraste acidulado del kumquat, son sello y marca de Icho.
Acabé este menú largo, pero muy concreto y equilibrado con dos postres  que van de un dulce ligero, los crujientes de piña, en tres texturas, con helado de cacahuete a otra gama de dulces, algo más potente, fundamentados en una sopa de chocolate blanco con el toque crocante de un crumble más el contraste frío de un helado de coco. El vino dulce fue el moscatel que elabora Telmo Rodriguez. 
Vale la pena acabar la comida con una lectura detenida de la carta de sake, una selección personal de la dirección de Icho. Una copa de sake seguro tiene poderes salutíferos, al margen de su agradable y puro sabor.


Miquel Sen

Mayo 2011


Deu i Mata 69-95
Tel: 93 444 33 70
Día de cierre: domingo y lunes noche
Menú mediodía: 30 € mas iva
Menú medio: 44 euros
Menú degustación: 60
Menú shabu-shabu de Iwaygu para dos personas 90 euros
Terraza
Parking gratuito en el cuarto sótano del mismo edificio.

http://www.ichobcnjapones.com/

  Mala noticia : este restaurante ha cerrado el último día de febrero del 2013