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Cadaqués. La cocina más marinera del grupo Sagardi

Reina Cristina, 6 · Barcelona · Telf. (+34) 93 268 70 33

BASILICO GASTROBAR: la excepción de la regla [ Ir a RESTAURANTES ] [ Volver ]
 

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Con el primer calor estival aporreando ya las puertas de la Ciudad Condal, el lector esperará, seguramente, que le recomiende una de las muchas y elegantes terrazas de hotel que se abrirán en breve, o algún chiringuito a pie de playa donde dar rienda suelta a su hambre de arroz y lustre veraniego. Pero, paciencia, aún queda mucho bochorno por delante antes de sucumbir ante un tanquel de cerveza y unas gambas. Aún queda tiempo para descubrir entresijos gastronómicos que requieran vestimenta completa y calzado adecuado.
Con todo, se agradecen ya las ofertas más frescas, casuales, sin etiquetas, de las que se comparten en la barra,  se disfrutan en mesa privada o comunitaria, pero, en cualquier caso, con una selección cuidada de productos, un buen tratamiento y algo de mimo. Si además, hay una buena relación calidad-precio, dos chefs experimentados al frente, un interiorismo urbano y agradable, una bodega resultona y la posibilidad de una carta de cócteles finales (afterworks), tendremos la combinación perfecta para hacer de un viejo local un local de nuevo cuño. Apto para urbanitas, foodies o no, que busquen un restaurante bien situado (en pleno meollo del Paralelo gastronómico), y a los que les guste la palabra gastro como prefijo de casi todo.


No me extenderé con mis preferencias terminológicas porque no vienen a cuento. El listado de adjetivos para definir nuevos conceptos gastronómicos- neotavernas, bodegas, bistronómicos, vermuterías, markets gastronómicos, etc-  es abrumador  y, a veces,  una no encuentra las ocho diferencias entre unos y otros. Obviamente, porque no las hay.
Supongo que para los gerentes de este restaurante, propiedad del Grupo Andilana, resultaba muy difícil encontrar un vocablo que resuma una nueva opción culinaria, una apuesta distinta que guiara al viejo y al nuevo comensal del Basilico,  por lo que se optó por el término gastrobar,  creyendo que incluye entre sus connotaciones la existencia en carta de una tapa o platillo selecto y creativo. De esto ya hemos hablado largo y tendido: la revolución de la nueva cocina española será en miniatura o no será.
Obviamente, esto último se ha conseguido  gracias a la colaboración de chefs como Roger García, previo paso por Fonda España y Cañete, y Pere Nacarino, formado en Hofmann y varios restaurantes de hoteles de lujo. Una nota de autoría y personalidad culinaria marcada que, aunque tocando los clásicos de las cartas actuales, se deja entrever en el resultado final. Pequeños guiños en ingredientes  o técnicas poco frecuentes que le den una chispa especial a platos ya vistos.
En primer lugar, pues es lo primero que impacta al comensal, hay que hablar del cambio de decoración. ¿Por qué? ¿Porque lo ha hecho Estrella Salietti o L. Rosa Violán? No, es marca de la casa, pero indica nuevos gustos y tendencias a la hora del sentarse- o no-  a la mesa. Hoy en día hay que pensar en ese público más joven que suele venir en grupo a los restaurantes, que ya no sólo busca una mesa bien situada e íntima - que las hay-,  sino una larga barra por la que hacer una entrada triunfal, mirar al tendido y  observar con ojos golosillos que picará de pie mientras espera a los amigos.  Ya se sabe, aquello de la parte socializadora del tapeo del que tanta tinta se ha hecho correr, que no falte.


Al entrar, podrá, pues, recostarse en un buen taburete de colorida tela y pensar en unas buenas anchoas con vermut  a la una de la tarde, del grifo y con sifón;  zamparse unas crujientes  patatas de  Espinaler con caña bien tirada mientras deja atrás la larga jornada, ver sudar el platillo de jamón,  caer en la tentación de unos morritos fritos con miel de romero, de esos que no puedes parar de picar sin amenaza médica….  La barra es, por lo tanto, la primera parada de este nuevo Basilico. No hay bar de moda que no se precie sin una barra comme il faut. Los que conozcan Bar Bas, Coure, Cañete o Tapeo sabrán de que hablo.
Al fondo, los rincones con guiños vintage ( cuero, madera, colores grana, chesters, butacas,  ristras de pimientos choriceros colgando, neveras retro a la vista) , aires de mercado de barrio pasado por el filtro moderno que da el tener a mano un vuelo low cost a Nueva York para grabar los nuevos hits gastro. Ahí es donde uno puede sentarse a leer esta curiosa carta que divide los platos por temperaturas de cocción ( ¿lo he visto antes en Saboc???). De modo que, si a partir de ahora entra usted acalorado por la puerta de este restaurante situado en este bonito porche de la avenida más canalla de Barcelona, sepa que le espera una ensalada de burrata, kalamatas y tomates confitados, un tartare de atún o un ceviche de corvina ( los top ten de la nueva cocina barcelonesa) que no pasarán de los 10º.  Si es de los que no le molesta sudar la gota gorda, pero meterse entre pecho y espalda platos más del país, de los que le dejan listo para una agradable siesta veraniega, pues puede optar a unos buenos callos con chorizo o una cocotte de fricandó con senderuelas. Y, cómo no, también tiene a su disposición todo  lo que queda de muerte a baja temperatura de cocción, que no de emplatado ( ojo con este detalle! Exija que llegue en su punto exacto de temperatura). Desde el cordero al cochinillo, la panceta o el  morro de bacalao, pasando por el huevo  de granja con su suave parmentier, son otros de los infalibles detalles que en las cartas de los gastrobares nunca faltan, tal vez porque indican al  comensal que, por mucho que la cocina sea de la abuela, la técnica es  ya de los nietos.

¿Y el apartado fritos? Pues bien. No faltan las bravas, las croquetas - las minis y las elegantes de rape con infusión de trompetas de la muerte-, las rabas y hasta la morralla con espuma de cítricos. Otro detalle de formación académica. No sin mi sifón….


Los quesos vuelven con fuerza a su carro o a su barra-aparador y aquí tampoco faltan. Lo artesano, lo local, lo ecológico vende. Esto ya lo hemos comentado en varias ocasiones desde que el año pasado pasamos por El Bar, un convencido de la inmortalidad de los quesos sobre ruedas, o el gran Poncelet Cheese Bar, con su enorme cava de lácteos.  Y es que no hay nada más atractivo  y que haga salivar tanto como que ver un Comté, una Torta del Casar, un Parmesano o un Payoyo esperándote como pre-postre o, incluso, de  tabla de salvación para indecisos en el picoteo.  En Basilico nos recomiendan queso de oveja de  la Vall de Meranges y un quesito de cabra de la Garrotxa. Pintan bien.


Los postres me parecieron igualmente muy correctos, pues no soy amante de los triángulos incombustibles helado-coulant-tiramisú. Les aconsejo, si no quieren tirar sus esfuerzos pre-veraniegos por la borda-  una buena sopa de frutas con sorbete de mandarina o un babá al ron ultraligero.
Al margen de esto, no quiero dejarme en el tintero un par de apuntes: la vajilla es preciosa, ni enorme ni incómoda. La ostra frita era un bocadito muy original,  con algas y pomelo tahai, ideal para abrir boca con aperitivo elegante. El steak tartare llevaba un helado de mostaza antigua muy delicado y unos pequeños merengues de frutos rojos que me parecieron muy agradables, tanto por la comparación de texturas como por el puntito ácido de esos maravillosos frutos del bosque. La ventresca de atún con alcaparras, soja y mango estaba tratada a la perfección y se salía de su habitual preparación a base de reducciones enmascaradoras. Sólo el tomate con ventresca de bonito y cebolla morada,  a pesar de cor de bou, no estaba  a la altura del menú. La estación manda y no sirve de nada encarecer el plato con un tomate de primera si este no ha llegado aún a su estado óptimo.
En cualquier caso, le seguiremos la pista a esta nueva aventura de Basilico Gastrobar, la apuesta del grupo Andilana por la renovación  gastronómica en pleno Paralelo. Una oportunidad que  merezca ser  la excepción de aquella odiosa regla que dice “nunca segundas partes fueron buenas”.

Inés Butrón


Inés Butrón es licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"

 

Basilico Gastrobar
Av. Paral.lel
Barcelona
Telf: 934 237 376
http://www.grupandilana.com/es/restaurantes/basilico
Menú diario por 10’30 euros al mediodía
Precio carta: 25/30 euros.
Horario: todos los días de 13 a 15’45 h. y de 2030 a 23’30
Jueves, viernes y sábado el bar estará abierto desde las 13 a 1’00.