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EL TEMAMasqueta d arròs, la receta de Ca l Eulàlia, y el vino Chivite Las Fincas Rosado. Por Miquel Sen

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Restaurante recomendado

LA DONZELLA DE LA COSTA: POR TI NO PASAN LOS AÑOS

Passeig Marítim · Badalona, Barcelona · Telf. 669 18 44 88

Ca la Nuri Platja: hambre de playa. [ Ir a RESTAURANTES ] [ Volver ]
 

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Julio es un mes terriblemente largo en Barcelona.  Algunos, los de la zona- alta- sin- metro empiezan a hacer las maletas hacia  sus rincones empordaneses o a frecuentar Ses Illes inaugurando locales. Otros trabajan a destajo porque la temporada turística está en pleno apogeo y hay que darlo todo para acabar de pagar las deudas del embolao gastronómico en el que se han metido. El resto- parias de la hostelería,  jóvenes recién infra-contratados y abuelas/madre de estío- se quedan a despotricar por las estaciones y los autobuses, a maldecir el top manta y la madre que trajo a Dolce y Gabbana.  Los que quedamos de retén en esta ciudad pegajosa soñamos con los anuncios de la Damm, imaginamos – ahora se dice “visualizar”-  que ya está cerquita el grandioso día del pareo y la paella. Tenemos hambre de playa, tenemos hambre de arroz.


¿Y dónde?  ¿Dónde  se puede comer en esta ciudad a pie de playa?  ¿Conoces, de verdad,  algún chiringuito decente que no esté invadido por Paellador? Reviso mi  lista de lugares anotados y recalo  en un  sitio que tiene  un nombre muy “de casa nostra ”,  de “mestressa”  que lleva más de 50 años en el mundo de los fogones y que ahora ofrece cocina marinera en la Barceloneta, justo en la Platja Icaria. Puesto que es justo lo que necesito en estos momentos,  no dudo demasiado y voy hacia la terraza de este  local  en el que  se ofrecen platos clásicos con un leve toque moderno, por aquello de “renovarse o morir”.  Un neochiringuito en el que se puede comer con el pie en la arena, tomarse un cóctel al atardecer o, satisfacer la función básica para la que fueron creados los chiringuitos: preparar buenos arroces de verano.


En general,  la carta  no tiene sobresaltos, se puede leer de corrido con la seguridad de haberlo memorizado y comprendido  todo: los clásicos del entrante playero y el picoteo ( bravas, buñuelos, mejillones, croquetas, calamares andaluza), un par o tres de ensaladas con detalles más o menos originales,  el jamón y las anchoas con su pan de coca y tomate,  los dados de salmón marinados ( muy buenos), el pescado del día a la plancha, al horno o en suquet, más el apartado arroces con sus distintas especialidades. La sala está llena hasta la bandera de familias bajo el aire acondicionado,  con la luz del mar entrando por los cristales, celebrando cosas. La terraza no tiene un hueco, entre parejas de aquí y turistas de allá, en mesas de dos más bien pequeñitas, entre  camareros  que corren -algunos no llegan a tiempo cuando las mesas de ocho se empiezan a impacientar- y el incesante ir y venir de paelleras muy marrones, obscenas, de sucarrats bien “agarraos”. El hambre de arroz y playa se empieza a convertir en algo  apremiante.
Los arroces  son de  pescado y marisco,  de verduras (en la carta indica que son  “ecológicas” ),  los hay negros,  con sepia y gamba roja,  algún rossejat de fideus ( que es la versión de aquí de las maltratadas fideuás valencianas)  o un potente mar y montaña a base de secreto ibérico y cigalas.  Pero, si va a comer  en el mes de julio  en la Barceloneta, si aún no ha necesitado reanimación o  no se ha tirado la cubitera por encima,  le recomiendo olvidar este último  momentáneamente y  optar por el “arroz Ca La Nuri”, de marisco básico, correcto, y acompañarlo de un Sepo Pansa Blanca, de la DO Alella.  Antes, eso sí, hay que probar alguna fritura de pescado y una ensalada.

 
El apartado ensaladas no es muy largo y  eché de menos algunas sopas frías. Mi opción verde contenía algo de nectarina con jamón de pato,  más algunos germinados,  por lo que combinaba bastante bien sabores distintos y refrescantes. Nuestra fritura de ese día, sin embargo, consistió en unos daditos de rape con romesco que yo encontré pequeñitos, sin esponjosidad,  poco crujientes,  necesitados, además, de una cantidad mayor de salsa.  El arroz, en cambio, llegó en su punto, sin esperas innecesarias de las que he oído hablar por ahí. Es un típico arroz seco, oscuro a base de caramelizar mucho tiempo la cebolla, con socarrat,  en paellera de metal, de los que cada día salen igual tras cincuenta años de vivir contando puñaos de arroz. .

 
A la hora de los postres nos hicieron llegar una de esas bandejas que te hacen dudar y dudar como a un crío pillado in fraganti de algo. Pastel de piña, trufas, pastel de queso… No recuerdo todo el desfile de azúcar porque no soy muy dada a ello, pero creo que mi acompañante se relamió los bigotes.
En definitiva, se podría decir que Ca La Nuri cubrió nuestras necesidades de arroz y playa, ayudó a estas dos pobres almas urbanas a soportar el purgatorio de la capital, a darle el pistoletazo al verano y a ser un poquito más felices, que ya es mucho.

Inés Butrón

Inés Butrón es licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"

 


Ca La Nuri Platja
Paseo de La Barceloneta nº 55

Precio Aprox. por persona: 40 euros.