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EL TEMAPato laqueado, la receta de José María Kao y el vino Finca Malaveïna de Perelada

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Haddock. Taverne canaille

Ándele Urban Eixample : gastronomía mexicana para urbanitas [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

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Quién no ha oído alguna vez  la expresión  mexicana ¡ ándele!  Incitación, invitación,  propuesta… Más que un imperativo amable, ándele es aquello que oirá de boca de un mexicano cuando le invite a su mesa, a probar sus platos, a adentrarse en esta inmensa  e inabarcable despensa de la que conocemos muy poco o de la que tenemos una visión tergiversada por el invento Tex Mex. También es, cómo no, el nombre de este grupo de restauración que apostó hace más de 30 años por  una cocina entonces desconocida por el público español.


A día de hoy, la cadena cuenta con cuatro restaurantes entre Madrid y Barcelona,  más una tienda de alimentación en un área comercial por todos conocida desde la que provee a otros restaurantes y clientes que quieren hacer una inmersión en esta gastronomía suculenta, vibrante, colorista. La última de sus aperturas, precisamente,  está en el corazón del Eixample, el lugar ideal para  adentrarse en esta cocina de raíz azteca que conquistamos y que nos reconquista a los europeos que vemos en ella un potencial inmenso. El  objetivo de este nuevo local, más allá de recuperar recetas  autóctonas y tradicionales, es ofrecer una variedad de platillos y elaboraciones que cautiven por su sabor sin traicionar en exceso la idiosincrasia de sus fogones ( timoratos de lo picante, abstenerse),  a un precio razonable que fidelice al cliente actual y urbanita.  De ahí que se apueste fuerte por un producto de calidad más que razonable y un menú de mediodía a precio imbatible: 12’90 euros.


Además de esta atractiva oferta, el cliente se encontrará en un local  bastante cómodo, lleno de luces y colores vivos, entre lo kitsch y los imprescindibles  tópicos del imaginario interiorista mexicano: calaveras y muralismo, luces, estridencia sin complejos. Como la comida misma, fusión de elementos propios y extraños, modernidad y recuerdos precolombinos en el mismo plato. 


Para empezar nuestra comida no podía faltar un margarita ( mejor dos).  Los mezcales son otra opción, pero aquí el tequila “sigue siendo el rey”. Después del trago mexicano por excelencia, todo lo demás fluye,  incluido el servicio, que suele estar atento a las necesidades del comensal ( Menos picante, por favor- un clásico-,  más Coronitas, De qué son los tacos? Tienen cochinita pibil?)  Obviamente, el alud de preguntas es incesante porque el repertorio de nuestros platos mexicanos no pasa del ceviche-fajita-taco-guacamole, de manera que es imprescindible  una actitud abierta a los descubrimientos ( no sé si la palabra es la adecuada en este contexto), intentar salir de esa “zona de confort” de la que tanto hablan los libros de autoayuda y dejarse llevar, que es la mejor manera de abrirse a otras gastronomías.


Quienes me conocen saben que  yo espero siempre en una cocina ajena a la mía el máximo de honestidad. Odio las caricaturas y las adaptaciones infantiles que tanto daño han hecho en las culturas gastronómicas como la china, por poner un ejemplo que ha rallado el ridículo. De manera que me dejo guiar. Todo cuanto me pongan lo probaré con gusto o, cuanto menos, con curiosidad. Dicho esto, este fue nuestro menú.
Para empezar, pequeños entrantes: infusión de caldo de mariscos, con mucho camarón, muy sabroso, ensalada pico de pato sobre trocito de queso panela  y croquetilla crujiente en una aproximación no necesaria a la cocina europea.   Tras  ello, el queso asadero, con sus tortillas de trigo y ensalada pico de gallo. Bastante  fundente, aunque ya sabemos que los quesos mexicanos no son muy curados, ergo, no son muy potentes en su sabor. Pero, en realidad, esto sólo era el comienzo en  un in crescendo hasta llegar al camino hacia  el  ceviche, con todo su endiablado sabor fresco que te devuelve a la vida- o, como mínimo, te saca de tu letargo- y al aguachile. Cocina del Pacífico, con camarones y corvinas, chiles,  cilantros,  limas y toda su cohorte de sabor y frescura. Muy aconsejables.

 

 

 


El desfile de cazuelitas  calientes con diferentes ingredientes cárnicos, especiados y deshilachados - pollo, cerdo, ternera-  hizo su aparición con las tortitas, el arroz y los frijoles negros como la maldad. Para jugar a montar tu propio plato,  comer  con los dedos, disfrutar de lo apetitoso, del cruce de manos. Aquí prima lo informal, el recuerdo a la cocina callejera. Las enchiladas, los tacos de carnitas con guacamole y salsa verde, los arrolladitos, los tamales de pollo, los nachos…Hasta que llega el arroz marinero y terriblemente bueno, pero terriblemente parecido a cualquier otro arroz mediterráneo. Hubiera preferido unos “huevos divorciados” o una costilla de buey en mole oaxaqueño,  algo con más raíz.
De postre, el dulce de leche hizo su aparición  en una especie de crêpes o tortillas azucaradas con dulce de leche  que no me llamaron especialmente la atención, pues estaba convencida de que ese dulce habla rioplatense (corríjanme,  si me equivoco)  Hubo también una especie de bizcochito muy, muy suave, del que no recuerdo el nombre porque, para cuando lo pregunté,  ya había desparecido de la mesa. Éxito rotundo, ya lo ven. 
Una comida, pues, en una pequeña embajada de la cocina mexicana que esperemos que  no se nos torne demasiado europea. Últimamente, no somos un ejemplo de nada.

 

Por Inés Butrón Licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"

 

Ándele Urban Eixample
C/ París, 147 (esquina Casanova), 08036 Barcelona
Teléfono reservas: 932 778 766
www.andele.es
Horario: de martes a domingo, de 13:30 a 16:30 y noches de martes a jueves, de 20 a 24 horas. Noches de viernes y sábados, de 20 a 1 de la madrugada.
Cierre: domingo noche y lunes
Precio medio carta: 25 euros
Menú del día: de martes a viernes, 12,90 euros